La enigmática mirada de La chiquita piconera ha abrumado durante un siglo a quienes la han observado. Pero, ¿qué historia esconden sus ojos?
Córdoba, 1927. Carmen se convierte en la nueva inquilina de la Casa de las Rosas, uno de los burdeles más conocidos y frecuentados de la ciudad. No le ha quedado otra opción que aceptar la oferta del ama de la mancebÃa, huyendo de un cruel destino.
Su belleza y su voz desgarrada sobre el escenario pronto son objeto de todo tipo de rumores. Unos rumores que no tardarán en llegar a oÃdos del pintor más consagrado de la ciudad, quien agarrará los pinceles y plantará su lienzo en la alcoba de Carmen. Y allÃ, frente a la rosa más preciada, se encontrará de bruces con la historia que encierran los ojos de la Venus andaluza.
Julio Romero de Torres será, precisamente, quien le brinde el nombre por el que todos la conocemos en su persistente búsqueda de la belleza del alma: La chiquita piconera.







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